lunes, 14 de abril de 2008

Los medios de comunicación no abordan la normalidad de la familia

Fuente: http://www.zenit.org/

Entrevista a Norberto González Gaitano, editor del libro “Familia y medios. Lo dicho y lo no dicho” y profersor de de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz.

Un estudio sobre la familia en los medios de comunicación tiene el riesgo de ser muy negativo. ¿O es un prejuicio?

Es verdad que la mayor parte de los estudios sobre la familia y los medios son alarmistas, de denuncia, y tienden a dejarnos una sensación de impotencia ante lo que va mal. Sin caer en el extremo opuesto, un irreal y acrítico irenismo, me parece que el problema de algunos de esos estudios es de método. La novedad conceptual de este proyecto tiene que ver con la dimensión antropológica de la representación de la familia. En nuestro caso, además, el estudio tiene una finalidad «operativa»: encontrar recursos para la acción a través del discurso público de las asociaciones de radio-telespectadores y familiares.

¿Cuál es la hipótesis que guía esta investigación?

Lo que no se dice es, a veces, más importante que lo que se dice. Los medios prestan más atención a las patologías sociales y de la familia que a la normalidad. Esto no puede sorprendernos. Ahora bien, necesitamos interpretar lo dicho a partir de lo supuesto. Por ejemplo, que la unidad familiar es un bien a riesgo, no asegurado desde el principio y que no se vive mecánicamente y que, en consecuencia, es un objetivo de dura conquista, es un presupuesto antropológico que hace posible las historias.
Por ejemplo, si el parricidio fuera normal, los medios no hablarían de ello. Por otra parte, los medios deben contar la anormalidad sin falsos neutralismos, sin estimular la fascinación por el mal.

¿Por qué los medios deberían promover una imagen «positiva» de la familia? ¿No es justo que ofrezcan la pluralidad de posibilidades que acechan hoy al núcleo familiar?

La información y, especialmente, la crítica tiene la función de señalar el mal social para corregirlo.Si la comunicación social olvida sus fines, se queda en un ejercicio lúdico de denuncia, sin sentido. Los médicos, si se me permite la comparación, también se ocupan de enfermedades pero no olvidan jamás que el enfermo no es un cadáver.

No hay comentarios: