martes, 29 de mayo de 2007

Mujer, identidad y familia


Extracto de la conferencia "Mujer, identidad y familia" de la Dra. Mariela García, Miembro del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad de Piura.
Vivimos inmersos en una sociedad tolerante y cargada de relativismo en la que evidenciamos la aparición de un pluralismo extremo de formas de convivencia que la ley equipara y coloca una al lado de otra: estructuras monoparentales, reconstituidas, homosexuales, de hecho, reconstituidas producto de la separación y del divorcio, etc. Nos quieren vender la idea de que ya no sería en términos institucionales como definimos una situación familiar, sino más bien en términos de comunicación entre los miembros y hasta de reconocimiento de los derechos e intereses personales de cada uno de ellos. Y es que con todo, la sociedad no ha encontrado un sustituto satisfactorio al papel psicológico, social y moral de la familia en lo que concierne a proporcionar amor, autoestima y socialización. De allí que, para la mayoría de las personas el matrimonio y la familia siguen siendo el referente social más importante y la norma ideal de vida.

Para evitar la desaparición de familias normales, sólidas y felices, y con prometedoras posibilidades de supervivencia, hacen falta varones y mujeres que se orienten decididamente hacia su rescate.

Observaciones finales:
Una promoción auténtica de la mujer no consiste en la liberación de la mujer de su propia manera de ser, sino en ayudarla a ser ella misma. Por eso, además de otros planos debe incluirse una revalorización de la maternidad, del matrimonio y de la familia. Si hoy día se está combatiendo la presión social de antaño que excluía a las mujeres de muchas profesiones, ¿por qué entonces se teme tanto proceder en contra de la presión actual, mucho más sutil, que engaña a las mujeres, pretendiendo convencerles de que sólo fuera de las familias será posible encontrar su realización?

Un mensaje que sólo promulga la “opresión de las mujeres”, y que favorece una ayuda a la mujer (sin mencionar a sus familias) no puede colgarse a la fácil salida del trabajo fuera del hogar para todas las mujeres. Creo en la enriquecedora ayuda y complementariedad entre varón y mujer tanto en el hogar como en la vida pública, por ello pienso que traicionan al amor conyugal tanto ‘una sociedad con mucha madre y poco padre’ como aquellos matrimonios donde ‘hay boda pero no hay hijos, ni sacrificio porque lo primero para ambos es su éxito profesional y una imparable ambición por un bienestar económico’.

La organización social debe subordinarse al orden del ser y del amor, no sólo de lo económico y de lo material. Se requieren de políticas públicas y privadas que favorezcan la tarea de ser padres. Si queremos una mejor sociedad esforcémonos –y me dirijo ahora sí particularmente al colectivo femenino- por reflexionar y responder adecuadamente a la pregunta ¿Qué es lo que más anhelo en mi vida? ¿Cuál es mi identidad? Les deseo mucha rectitud y fortaleza para acertar a responder adecuadamente esta pregunta, porque como decía D. Hales, “…después de todo nosotras, la mayoría, somos así, como parecemos, pero no hemos aprendido todavía a SER”.

*La actividad fue organizada por el Instituto de Ciencias para la Familia y la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Piura. Se contó con el auspicio de Café Altomayo, Casinos Masaris, diario El Tiempo y Ésika

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